miércoles, 10 de octubre de 2007

CUENTACUENTOS XXV - .... : ) PALABRAS




Las palabras no significan nada, no son importantes, lo que marca son tus actos, y la coherencia de estos con tus palabras.

Cuando aquella gente llegó al pueblo, nada hacía sospechar que tras su rimbombante apellido y sus exquisitas y acarameladas maneras de adorables vecinos, se escondieran vampiros de guante blanco.

Depredadores de sentimientos que acosaban sin piedad a sus víctimas, extorsionándoles cuando no cumplían sus objetivos por el simple hecho de divertirse y llenar sus aburridas vidas con algo. Ansiosos de romper los sueños ajenos al no haber cumplido los suyos.

Eran personajes de esos que creen que tienen derecho a sacar ventaja de todo, gente de doble cara que infectaba lo cotidiano de estupidez global, levantando falsos testimonios y contaminando la realidad. La inteligencia había fracasado y progresaba sólo la estupidez en sus cabezas.


Pero por mucho que se empeñara Dª. Isabel en contar sin motivo, a la menor ocasión, que su primogénita se casaría al año siguiente o al otro (incluso dando detalles del enlace), o en cotorrear del buen trabajo y lo estupenda chica que era, nadie se lo creía aparte de ella y sus circunstancias.

Sólo había que observar a esa chiquilla, para detectar en su cara que la simple presencia de un hombre la transformaba en una loba desbocada que corría desparramando sus 127 kilos y 23 gramos en busca de presa.


Todo había comenzado cuando la criatura, al cumplir 39 añitos se había dado cuenta, de que las palabras sólo eran eso, y a premisas falsas, conclusiones estúpidas. Con lo del príncipe azul y demás pamplinas, había tirado su adolescencia y juventud soñando entre posters de ídolos y melodías de amados imaginarios, esperando el ansiado momento que nunca llegaba de convertirse en princesa de cuento, para colmo todas las demás tenían hacía ya bastante tiempo novio o marido, excepto el grupo de "amigas" que ella presidía.

Calló en la cuenta de que aparte de descarada, no era simpática y tampoco culta y que hablar de su inteligencia era en vano, por mucho que se empeñara su madre. Así, aquél día comprendió que la vida la había estafado y que sus sueños nunca se harían realidad. Se acercaban amenazadores los 40 y jamás vendría ningún príncipe azul ni de ningún otro color a buscarla montado ni tan siquiera en borrico.

Las lágrimas silenciosas se escurrieron veloces por sus mejillas, pensando en ella y en lo mucho que se amaba. Lloró enrrabietada y desconsolada, durante días, encerrada con la sola compañía de las barritas dietéticas y los clinex, ante el sufrimiento y la impotencia de sus progenitores que sólo querían su "felicidad" a cualquier precio. Se compadeció mil y pico veces de sí misma, e incluso pensó en quitarse la vida, no sin antes matar a toda su familia.

Odiaba a sus padres por haberla engañado, a la humanidad por estar en su contra, a la madre naturaleza por haber sido tan poco generosa con ella. Incluso hasta se odiaba a sí misma por ser tan borde.

Decidió que debía dar un giro radical a su vida y soltarse la melena, dado que Mahoma no aparecía. Pensó con cierto menosprecio en hacerse acosadora para llenar su vacío y todos los hombres (que eran iguales), caerían entre sus piernas sin remedio.

Comunicó la decisión a su gente, que optó en apoyarla e incluso ayudarla, viendo ciertas perspectivas de quitársela de encima y cómo única salida posible.

Y así sin más, ese día se hicieron todos ellos depredadores, bombas de relojería de meter cizaña, pero sobre todo de meter a Isabelita como fuera por cualquier parte. Dado que el mundo estaba en su contra, tenían ciertos derechos y lo importante era la felicidad de la niña, que tras ensayar unos cuantos gestos eróticos en el espejo hasta convencerse de que era irresistible, salió arrebatada a la calle a cumplir su "plan" para recuperar la confianza en sí misma.

Su primera víctima fue el frutero, se puso delante de él y diciéndole un ensayado y profundo "HOOOOOLA",empezó a insinuarse, el pobre muchacho la miró asustado y salio zumbando hacía la tienda y ya nunca fue el mismo. No contenta con eso, acosó al basurero. Luego corrió tras el cartero, gritando histérica que necesitaba un acuse de recibo urgente o al menos un certificado. El hombre que la miraba atónito, huía sin comprender absolutamente nada. Y así siguió y siguió, hasta probar con todos los del pueblo.

Sólo había que ver a ese diablillo, a su madre y a algunos como corrían. Incluso había veces que caían pepinos, nabos y zanahorias de las terrazas al retumbe de su caminar. Y hasta las vecinas la obsequiaban con vibradores y otros pequeños detalles que...

Por mucho que dijera aquella gente, todo el pueblo sabía lo que eran.











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lunes, 24 de septiembre de 2007

CUENTACUENTOS XXIV - DE LA TIERRA DE LOS SUEÑOS




Incluso el que menos te lo esperas puede ser el lugar donde aún reside la magia....

Aquel viejo caserón convertido en apartamentos inspiraba cierto reparo. Su austera restauración había sido realizada por los muchachos de la escuela en un alarde profesional y bajo las instrucciones de D. Alberto Arias, tal y como constaba en la brillante placa dorada de la fachada.

El anciano maestro, que ya no sabía que hacer por los chicos ni su futuro, había pensado con bastante acierto, que como la población emigraba cada vez más a la ciudad y no había niños en el pueblo que mandar a la escuela ni que educar, el Ayuntamiento podría hacer en ella un alojamiento rural como forma de traer algún dinerillo al pueblo, además de contribuir a preparar a sus últimos chicos para encontrar algún oficio.

Indicaciones, que aunque con muy buena fe les debieron de quedar grandes y aquello desde luego seguía pareciendo una escuela de post-guerra con todos sus elementos.

Cierto era que le que habían dado una mano de pintura en plan lavado de cara, pero por lo demás todo estaba tal cuál y el edificio mantenía un halo de disciplina que se negaba a perder.


Pintado en un amarillo sobrio con las puertas y ventanas en gris, las tallas en la piedra de "niños" o "niñas" sobre cada puerta seguían evocando épocas pasadas que le conferían un carácter místico en sí.

Los suelos de gran tarima que chirriaban bajo el pisar, seguían guardando entre sus vetas cicatrices de los muchachos por todas partes y de las historias allí vividas entre carreras y risas.

De entre el tosco mobiliario, destacaban especialmente un viejo banco (mezcla de entre pupitre y reclinatorio), y un lavabo de madera que terminaban de dar "carisma" a la estancia .

Al fondo, las rígidas escaleras conducían al piso superior con sus estilizadas balaustras por las que tantas manitas se debieron deslizar alborozadas entre canciones infantiles de otros tiempos junto a una chimenea que usaban para calentar las frías divisiones o tablas de multiplicar en las desapacibles mañanas invernales que tenian carga de leña.

Mientras observaba todo, yo pensaba que allí no iba a poder dormir y que los espíritus me atormentarían a media noche reclamando venganza. Justicia por aquellos reglazos y capones recibidos a cambio de lecciones incompletas, sumas equivocadas o travesuras frustradas, incluso ¿y por qué no? el fantasma de algún maestro insatisfecho que permaneciera anclado allí por cualquier motivo... hasta el del mismísimo D. Alberto, que en gloria debía de estar.

El hecho de estar en tierra de Xanas, Transgus y seres mitológicos me producía una sensación ambigua de no saber si querer reír o llorar; quedarme o salir corriendo y a
demás, mi percepción extra-sensorial me decía que algo sobrenatural me iba a suceder allí.

Alrededor, se extendía un atractivo natural tan rico en variedad de ambientes que hacía aún más difícil tomar una decisión. Un paisaje lleno de contrastes: fértiles riberas y montañas combinadas, suaves valles con gruesas alfombras de hierba fresca, y la paz del río como una melodía suave, perturbada por los esporádicos chapoteos de las truchas y los salmones.

-¡Soy Cuenta-cuentos y si me sucede algún fenómeno quizá me venga bien, para algún relato!, ¡quiero que mi vida sea de esas que se inmortalizan en un libro!.... Me decía mentalmente frases en esa línea y de las que que ni yo misma estaba convencida, tratando de estar a la altura de las circunstancias y no parecer demasiado cobarde.


-¡Claro, nos quedamos, dije al fin en voz alta a la encargada de cara simpática y mofletes sonrosados.

-¡Estupendo!, esa pequeña senda que sale de la casa conduce al bosque de la Xana, allí los duendes.....

Por suerte paré ese inapropiado comentario a tiempo con un "¡está bien!", ya que no estaba la cosa para más misticismos que lo único que podían provocar era una vuelta atrás en mi decisión.

Aquella mujer me observaba con su mirada noble y dulce de esas que casi no quedan y que no engañan, como si mantuviera intacta su ilusión de niña en su interior de adulta a pesar de su trabajada existencia.

-Yo vine aquí a la escuela hace muchiisimo tiempo, ¿sabes?, le tengo todavía mucho, mucho cariño

Se mordió los labios mientras le sangraban los silencios entregándome las llaves como si de un pequeño tesoro se tratara y con sumo cuidado.

Confirmando mis sospechas no pude "pegar ojo" en toda la noche, sería la sugestión, el soplar del viento en las tuberías (que en mi imaginación asemejaba un quejido), o quizá ese sonido de la bomba de agua, que a media noche ya me parecía un continuo lamento.


La belleza era su mayor bendición, pero también su maldición, con las primeras luces del alba presa de una especie de encantamiento caminaba hacia aquella senda que entre aromas de manzanos, rosales y membrillos me atrapaban hacía su espesura.

Había avanzado unos metros cuando me pareció ver algo extraño entre los árboles:

Una enorme muñeca con cara de Mariquita Perez, me dio un susto de muerte con sus ojos inertes observándome entre las ramas, luego un dinosaurio a lo lejos y un enano gruñón de plástico entre los matorrales casi me hicieron salir corriendo en un grito ahogado sobre mis propios pasos. Mirando
detenidamente vi que había cosas semi- escondidas por todas partes e incluso un caballo blanco pastando al fondo.

Empezaba a frotarme los ojos incrédula de mi propia visión (incluso cuestionando si no sería producto de la sidriña que tan dulce entraba la noche anterior), cuando pude observar que un anciano de vigoroso paso se me acercaba.


A pesar de no conocerle absolutamente de nada, aquél hombre me inspiraba confianza aunque por unos momentos empecé a tener ciertas dudas de la cordura de ambos y de si aquello era ficción o realidad, mirando embobada a mi alrededor.

-Hola, soy Berto ( el maestro), ¡bienvenida al bosque secreto de la Xana! .


-Las Xanas son unas ninfas de agua dulce que poseen una morfología completamente humana. Son de pequeña estatura, extraordinaria belleza física y larga melena rubia. Habitan en las fuentes, en las cuevas y en las riberas de los ríos. Al parecer, la noche de San Juan es la más propicia para romper su encantamiento; ellas salen a bailar, a lavar sus ropas y tenderlas. También devanan madejas de hilo de oro y plata; o se sientan a la orillas de las fuentes a peinar sus largos cabellos con peines de oro. Las Xanas astures están claramente emparentadas con las hadas irlandesas, escocesas y bretonas, así como con las de Sicilia y Cerdeña.

-Ya veo que has encontrado los regalos dejados por el Trasgu, las Ninfas y Duendes... hay muchos, puedes venir cuando quieras, pero cuando te vayas debes dejar algo...", dijo ante mi cara de asombro.

- Siguemé y tomaremos queso casero con dulce de manzana.

Esas palabras me llegaron al alma, pero sobre todo al estomago. Yo habría seguido al mismísimo diablo si hubiera dicho aquello en ese preciso momento que mis tripas empezaban a despertar, recordándome a rugidos que no habían desayunado.

Nos desviamos hacia un camino lateral que terminaba en una pequeña casa blanca con puertas y ventanas pintadas de rojo. En el cuidado jardín, corrían dos pequeños cocker que enseguida
vinieron a saludar.

Con un cordial gesto me invitó a sentarme en aquella mesa que reposaba un queso del que se le notaba sumamente orgulloso y una especie de membrillo junto a un pan de leña caliente que al momento dilataron mis pupilas e hicieron que no pudiera reprimirme de empezar a pellizcar con toda naturalidad ante su aprobadora y complacida mirada.

-Éste bosque forma parte inseparable de la historia de la Escuela y de la vida que entre todos escribimos.

-El avanzar del camino del progreso nos aleja de nuestras raíces.

-Las sociedades abandonan las viejas maneras, cambian lo manual por lo mecánico, lo artesanal por lo industrial y la variante local se va disolviendo ante el gran flujo globalizador. Las costumbres, culturas, leyendas y valores de nuestros antepasados van quedando relegadas en el olvido.

-La mayoría de los humanos somos unos inconscientes que desconocemos que debemos recordar lo que fuimos para poder comprender lo que somos.
La cultura popular no consta en los libros ni tampoco habita en los museos, alguien debe de conservarla y contarla....., dijo tratando de justificarse mientras yo saboreaba el queso sin miramientos.

-El conocimiento de la vida se adquiere a través de sus protagonistas, está en los campos, en los ríos, en las historias contadas al calor del fuego, en el amor y en cada rincón que el hombre debe de enfrentarse en solitario en la dura tarea de sobrevivir cada día.

-A veces los hombres necesitan aferrarse a algo y creer en leyendas, en personajes mitológicos. Incluso añoran sus cuentos de niños en los que refugiar sus almas insatisfechas de la incomprensión de la tragi-comedia de la vida, aún sabiendo que sólo son cuentos.

-Por eso el bosque sigue aquí ; cuando lo necesitan mis viejos niños vienen a seguir soñando, algunos se niegan a aceptar que crecieron al seguir sin comprender muchas cosas, aunque a alguno que otro en realidad sólo le parezco un viejo chiflado.

-A los que siguen creyendo no les puedo defraudar, ni quitar la ilusión y siempre les tengo algún juguete nuevo, de aquellos que desearon en su infancia y no pudieron tener porqué no había dinero suficiente ; como el tren de Manolín, el dinosaurio de Francisco...

-...Les he visto jugar como niños y viéndoles felices yo lo soy también.

-Así mantenemos vivo el cuento del bosque de la Xana.... ¡Incluso tenemos una huella de dinosaurio auténtica que encontramos hace años en la playa bajo una roca!, por eso el bosque ha de mantenerse en secreto o nos la robarían y.... ¡les hace tanta ilusión!, apuntó, enseñándome el tesoro.

Me despedí de él agradecida por su hospitalidad, sus lecciones de sabiduría y sobre todo sus exquisitas suculencias.

No volví a subir al bosque de la Xana, tan sólo dejé un enorme y brillante camión amarillo por allí antes de marcharme, por si fuera útil en algún sueño que cumplir...

...Y por formar parte de la historia de alguna manera.









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lunes, 27 de agosto de 2007

CUENTACUENTOS XXIII - EL SECRETO DEL TUAREG






El hombre de negro huía a través del desierto y el pistolero iba en pos de él.

Era comprensible que estuviera disgustado, púes Asira le había robado su mejor camello en sus propias narices de un brinco mientras regateaba el precio de los dátiles ya cargados.

Las dos primeras balas pasaron silbando muy cerca a ambos lados, pero la distancia se hizo mayor y las demás quedaron encalladas en la arena sin alcanzar el objetivo por mucho que aquél tipo elevara sus alaridos agitando los brazos y blasfemando de rabia.

Vació el cargador inútilmente y siguió corriendo hasta que sucumbió al implacable mediodía del sahara. Aquél gordinflón de largos bigotes y pelo pajizo, al que en esos momentos su grandeza no era de gran ayuda, ya no gritaba, quedó tumbado en la duna agotado y enrojecido presa de la insolación y su propia ira, mientras Asira huía veloz como un pájaro.

Había llegado al amanecer a la Ciudad Turquesa (llamada así por el color de los tejados de sus casas), para buscar esposa y al oír hablar del sultán cuyas tres hijas eran de belleza e inteligencia singular, se decidió a pedir la mano de alguna de ellas.
El sultán que en ese momento se encaminaba hacia el zoco, apartó de un empujón brusco al beduino sin siquiera escucharle, diciendo que se alejara de aquella ciudad o haría que le azotaran a latigazos por insolente.

Aquello le lleno el corazón de rabia, pero se dijo " lo lograrás, podrás si tienes fe", aunque aquellos no eran buenos tiempos para la esperanza.

Pasó la noche en un oasis cercano desde donde observaba como la ciudad iluminaba en ambar el crepúsculo, acompañado de sus propios pensamientos, el alma vacía y la mirada perdida disfrutando los dátiles cedidos por su terco y obstinado adversario.

Al atardecer volvió y se sentó junto al frescor de una fuente a tomar té cuando vio a aquellas damas que por su belleza brillaban como diosas, pero discutían como fieras.

El sultán al morir, ordenó que se distribuyeran sus camellos entre sus tres bellas hijas de la siguiente forma:la mitad para la primogénita,una cuarta parte para la segunda y un sexto para la más pequeña.

Pero resulta que el sultán tenía once camellos, con lo que el reparto se hizo realmente difícil, pues no era cosa de descuartizar a ningún animal.Las tres hermanas estaban discutiendo, cuando vieron llegar a un apuesto tuareg, famoso por su sabiduría, montado en su camello.

Le pidieron consejo y éste tras pensar durante unos instantes dijo:- "Si vuestro padre hubiese dejado doce camellos en vez de once no habría problemas.

".-Cierto, pero sólo tenemos once- respondieron las hermanas, a lo que el tuareg contestó:- "tomad mi camello, haced el reparto y no os preocupéis que nada perderé yo en la operación.

Aportó su camello e hicieron el reparto 6 para la mayor, 3 para la mediana y 2 para la pequeña (11). Efectivamente todos quedaron contentos pues sobraba el camello del ingenioso tuareg de nuevo y nadie perdía.

Las bellas princesas quedaron anonadadas del buen corazón de Asira.

De ellas nunca se supo. Cuentan que fueron camino de la Rosa del Desierto perdidamente enamoradas del enigmático nómada que allí ocultaba un gran tesoro y donde vivieron felices escuchando la magia de las dunas. (La arena, que cuando cae lentamente por las hermosas colinas en movimiento emite una música que igual asemeja el murmullo suave de un vuelo rasante, que el tarareo de una dulce melodía).

Aunque otros afirman que todo fue un engaño y que Asira tenía todo un harem de embobadas y bellas princesas.

Tan sólo se encontró una nota en donde podía leerse:

Son tus ojos, vida mía,
el calor de mis noches y el calor de mis días.
Son tus ojos, vida mía,
mi mayor inspiración para hablar de poesía.
No me cortes las alas que me diste, vida mía,
al mirarme dulcemente cuando creí que moría.
Tus ojos me dan vida, tus ojos son mi vida...


lunes, 20 de agosto de 2007

CUENTACUENTOS XXII - A SU BOLA




"AQUÍ TODO EL MUNDO VA A SU BOLA, MENOS YO QUE VOY A LA MÍA"....

¡Cuanta razón había en aquellas palabras!.


El sultán al morir, ordenó que se distribuyeran sus camellos entre sus tres bellas hijas de la siguiente forma:


la mitad para la primogénita,

una cuarta parte para la segunda

y un sexto para la más pequeña.

Pero resulta que el sultán tenía once camellos, con lo que el reparto se hizo realmente difícil, pues no era cosa de descuartizar a ningún animal.



Las tres hermanas estaban discutiendo, cuando vieron llegar a un apuesto tuareg, famoso por su sabiduría, montado en su camello.

Le pidieron consejo y este tras pensar durante unos instantes dijo:

- "Si vuestro padre hubiese dejado doce camellos en vez de once no habría problemas".


-Cierto, pero sólo tenemos once- respondieron las hermanas, a lo que el tuareg contestó:


- "tomad mi camello, haced el reparto y no os preocupéis que nada perderé yo en la operación, pues aquí cada uno va a su bola, menos yo que voy a la mía..."


¿Que solución había encontrado el tuareg?.








sábado, 11 de agosto de 2007

CUENTACUENTOS XXI




Nada más despertar, se gira y lo descubre a su lado, no era un sueño...

La Luna, parecía aún más cercana y bella que nunca.
Los conjuros, hechizos y las energías solares actuaban poderosas sobre la tierra, podía ocurrir todo lo sobrenatural. Espíritus de ninfas, gnomos o seres mágicos saldrían de paseo.
Contaban las antiguas leyendas, que los hombres ese día rendían culto al sol, ante el temor de que su poder decreciera cuando alcanzara su cenit.

Miró a su fogoso acompañante plácidamente dormido, intentando recordar como se habían encontrado.

El ritual del fuego hizo que sintiera la llamada del bosque para que se adentrará en su espesura en busca de su alma gemela, sin saber donde ni cuando sería el momento.

Caminó como una sombra sin rumbo fijo, vagando bajo el trenzado de las ramas de los árboles en dirección a las montañas dejando atrás el poblado donde las llamas de las hogueras iluminaban el horizonte entre ecos de fiesta y algarabía.

Al otro lado del valle, un alma triste sentía la llamada. Le habló el espíritu del Águila enviada por sus antepasados.

Debía cruzar el arroyo para converger con la Luna en el claro del bosque y acabaría con la soledad que le atormentaba, encontrando su propio territorio. Incluso, podría ver al Señor de las Tinieblas dispuesto a negociar un buen trato respecto a su alma.

Bebió agua del manantial para que le diera su energía y se encaminó por la ladera hasta localizar el lugar indicado.

Trazó un círculo donde proyectaba el astro su luz y bailó dentro como le había visto hacer al chamán.

El instinto hizo el resto, nada más verse quedaron flechados mutuamente. Ambos percibieron que eran Alfa y jugaban en la misma jerarquía. Ella quedó magnétizada observando sus ojos, escuchando su canción , aunque parecía tímido y evasivo, su mirada denotaba que era audaz e inteligente. Enseguida descubrió que ella estaba en oestrus y se acercó, mostrándose muy amartelado y cariñoso. El deseo se cumplió múltiples veces en esa noche.

Luego, permanecieron dentro de la cueva arrullados por el sonido del viento compartiendo lecho.

Él volvió a realizar aquél conjuro mientras ella le observaba bajo las estrellas. Daba vueltas en círculo, la miraba y aullaba, 3 vueltas, 2 gemidos y desafiar a la Luna aullando de nuevo.

Así enamoró su corazón el místico depredador de mirada profunda.









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lunes, 23 de julio de 2007

CUENTACUENTOS XX - ¡¡TEMBLORES...!!

Le temblaban las manos cuando tuvo que elegir.

Tiritaba todo su cuerpo producto del pánico y la excitación, pero tenía que hacerlo para reforzar así su propia identidad.

Miraba sus ojos miel y su cuerpo atezado, avanzando con las piernas temblorosas, pero con paso firme. Cruzó los dedos invocando al poder de la luna, para que apartara de su mente cualquier ápice de descontról que pudiera asustarle, pensaba: "¡AQUÍ ESTOY YO Y YO MANDO!", tratando así de desafiar su inteligencia y a la vez auto-convencerse de que iba a hacer en cualquier caso lo que hasta entonces sólo era un sueño.

Se aproximó dulcemente para no dañar su rebeldía hasta sentir su aliento, acariciaba su cuello susurrándole mientras él cerraba los ojos suavemente aceptando su autoridad.

Empezó a ritmo lento, le acariciaba con las yemas de los dedos.

Le temblaban las manos , pero apretó las rodillas y la pelvis.
Sincronizaron sus movimientos impetuosos y se dejaron llevar fundidos en un solo cuerpo descargando adrenalina al límite de la libertad......

...Volaban en galopada a contra viento.








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sábado, 14 de julio de 2007

CUENTACUENTOS XIX - LA FÁBRICA DE SUEÑOS



La fábrica de sueños cerró por vacaciones un par de semanas para su limpieza, realizar pequeñas reparaciones y encalar sus blancas paredes como cada año.
Para Roberto suponía un autentico drama, parecía detenerse el mundo, aquellas eran las dos semanas más grises de su existencia. Todo carecía de sentido y alegría, quedaba sumido en el desconsuelo hasta que todo retornaba a la cotidianidad.
En realidad, se sentía muy afortunado por despertar con la sinfonía de perfumes que entraban por su ventana acompañando al aire puro de la montaña. Mezclas transportadoras al Edén. Bálsamos suaves y dulces a pastel recién horneado, que le hacían levantarse presuroso y lleno de optimismo cada día.
La cremosa y dulce fragancia de la mantequilla fundida entremezclada con la de la vainilla pura, el cálido y delicioso olor del chocolate o el aroma de la manzana combinado con canela en rama en su justa proporción.
Saltaba de la cama, tras ducharse y vestirse a toda prisa, corría escaleras abajo cartera al hombro.
Dando los buenos días impetuoso, entraba por aquella pequeña puerta metálica a la que no todos tenían acceso al mundo mágico donde sabían mezclar la repostería con el arte, donde se respiraba la esencia a vieja pastelería amasada generación tras generación por manos artesanas.
El obrador estaba enfrente de su casa, y eran buenos clientes, por eso tenía un privilegio otorgado, digno de Hansel y Gretel .
"¿Que quieres hoy?".
Echaba un vistazo deleitándose entre suspiros de harina y azúcar a las bandejas con los ojos como platos.
Las espectaculares tartas con brillantes y llamativas frutas, toques de uvas, jugosos melocotones, grosellas o fresas. Los pequeños y delicados pasteles recién elaborados, las magdalenas y rosquillas que luego comprarían para merendar. Un desfile de colores y esencias que le hubieran abierto el apetito a cualquiera.
"¡Ummm! ese, hoy quiero ese", decía husmeando entre croisants, suizos y bizcochos de limón.Casi siempre el elegido era la especialidad de la casa, una torta con cuatro guindas sobre una base de crema de vainilla ligeramente impregnado de una capa de almíbar .
Cogía su botín aún caliente y satisfecho recorría medio pueblo, hasta llegar a la repostería donde observaba el delicioso escaparate durante unos minutos, luego seguía calle abajo camino del colegio degustando su tesoro. Casi siempre llegaba tarde....
En pascua era cuando el retraso alcanzaba su máximo esplendor.
Era debido a que al igual que el paisaje, el escaparate se vestía de primavera. Explotaba en colores y formas, con huevos y esculturas de chocolate, buñuelos y torrijas, que hacían las delicias de los más golosos, algo irresistible para la mayoría de los mortales y para él una cita maravillosa con la que despertar cada día.
"La fábrica de sueños cerró por vacaciones"... dijo con tremenda tristeza mirando melancólico por la ventana.

"Sólo serán quince días " - contestó su madre, sonriendo mientras intentaba consolarle, "verás como pasan rápido, además hoy prepararemos bizcocho y trufas,..¿ Qué te parece?, ¡tal vez algún día llegues a maestro repostero...!
Por fin una sonrisa afloró en su cara mientras asentía.

Aquél sería el primero del resto de sus días....
Unos años más tarde, cuando se vio suficiente-mente capacitado, con sus primeros ahorros decidió abrir su propio local de delicateses y dulces pastelitos ( La fábrica de sueños ), en París, donde entre butacones blancos y generosamente iluminados, centenares de dulces esperan cada mañana preparados cuidadosamente.

El arte en vivo entre sinuosas curvas de nata y trufa, frutos rojos y biscuit, a cuál con mejor pinta donde es difícil de elegir uno mejor que otro para disfrutarlo acompañado de un delicioso y cremoso capuchino. Pastelería de diseño contemporáneo capaz de enganchar al mejor paladar.