
Deambulaba alrededor de la cúpula en busca del canto de las Musas, disfrutando de las vistas y contemplando el atardecer con el reflejo del sol en el agua del Arno a su paso por el Ponte Vecchio pensando que iba a hacer con aquella roca.

El artista presa del circulo de los poderosos de la época, había sido arrancado de su paraíso a cambio de fama. Viéndose inmerso en una vida marcada por los contratos con papas, príncipes, comerciantes, navegantes y picapedreros junto al peligro a la condenación.
El oficio de escultor no comenzaba en el taller, sino en las canteras de mármol, había que dar el visto bueno, vigilar su traslado, o incluso trazar carreteras y fletar las barcas necesarias para enviar la piedra a su destino.
Quería realizar un buen trabajo dando más de lo que se esperaba de él, aunque casi no disponía de tiempo, ni siquiera para comer. Cuando se enfrascaba en una obra se alimentaba prácticamente de un trozo de pan mientras trabajaba, dormía poco y casi siempre vestido.
Las continuas luchas de derrotas y victorias con sus contemporáneos y un trabajo que le desbordaba amenazaban casi siempre la conclusión de sus obras.
Recordó años atrás su primer encuentro, cuando la vio por primera vez caída en el patio del Duomo, se acerco y puso las manos sobre ella intentando sentirla, luego pegó el oído al mármol y dijo:
- Dentro hay alguien que quiere salir.
Aquellas palabras habían quedado varadas inquietas en su mente en una idea de cómo representar su espíritu y el de la roca y la ciudad a la vez. El vigor, la inteligencia y la maestría del pequeño estado frente a los poderes.El alba de una contienda creativa llevaba a grandes despliegues de genialidad en rivalidad con Rafaél o Leonardo y la creencia en el individuo como expresión de la nueva era impulsaba para fusionar el sentimiento con la belleza, conjugar el vigor con la fuerza y la armonía.
Volvió a recostarse sobre el gigante y ésta vez le habló, o quizá sólo fuera el rebote de la congoja de su alma prisionera lo que escuchó en realidad, que en su interior latía víctima de la insatisfación y las pesadas cargas que junto a la piedra compartía.
Entonces esculpió con rabia, frenético sintiéndose presa del gigante del poder. Golpeó con toda su fuerza y su fe, ajeno a las puntiagudas filigranas que le atacaban desprendidas por el cincel.
Así debió de surgir el paradigma de la belleza de la anatomía humana, los sentimientos que se ocultan bajo un gesto terrible de tensión.
En movimiento contenido, la pasión del rostro de figura que respira casi jadeante a la espera de un acontecimiento culminante con una gran sensación de vida interior, la expresión fuerte, dramática y la oposición temática continua entre la luz y las tinieblas de la propia vida que terminó convirtiéndose en obra maestra desafiando a Roma.

El arte es la expresión de alma que desea ser escuchada.
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9 comentarios:
Has plasmado muy bien todo lo que pasa por la cabeza del autor antes de ponerse manos a la obra, me ha gustado.
Nunca lo imaginé así :P
Saluditos!
¡Yo estuve alli! Y me pareció precioso :) Es curiso, pero hoy mismo estoy escribiendo sobre un maestro cantero y tengo un relato que estoy ampliando sobre un escultor, y ne has recordado muchos de mis propios pasejes. La verdad es que has transmitido bien todo el sentimiento que se debe tener (algo aprecido a auna hoja en blanco, quiero pensar)
Un abrazo,
Pedro.
Pd: La frase - Dentro hay alguien que quiere salir. Me ha parecido una pasada.
¿Te gusta esculpir o pintar? Porque has transmitido muy bien esa incertidumbre del artista ante de que comience su obra.
Me ha gustado mucho.
Un abrazo.
La primera vez que ves a David, se te llena el alma de algo nuevo. Sólo me pasó otra vez años más tarde, cuando vi un moai.
Saludos de un Miguel Ángel. :P
Argh... me has hecho recordar el período que viví allí rodeado de tano arte. En el que el frío del mármol se acalora ante tanta pasión...
Muy bueno el relato, sí. La manera de explicar los sentimientos internos del artista mientras hace vida con sus manos.
Me ha gustado mucho!
Un saludo!
Te odioooooooooooooooo. Acabo de volver de estar una semana allí. Yo intentando reengancharme a la rutina y tú poniéndome fotos y describiéndome el arte que se repsira. Quiero volveeeeeeeeeeer( por cierto que esta vez sólo vi al DAvid falso, que pillé cerrada a cal y canto la academia).
Bueno, mejor te dejo de odiar y te doy las gracias, porque se me plantó una sonrisa al volver a pasear por el Arno desde tus palabras :)
:)
Original y bella temática. El David es una pasada, sin duda...aunque puestos a elegir...me quedo con Apolo y Dafne de Bernini...mira...te he dado una idea para otro cuento ^^
Cuídate
Mira que quedarte con el bocata de chorizo jajajaja XD
Ainsss... Los precesos creativos... Cada uno pasamos por el nuestro. Distinto en muchos aspectos de los de los demás, pero a fin de cuentas muy parecidos...
Una explosión en la cabeza, una idea que surge y el deseo de llevarla a cabo, sea como sea...
Muy original. Me ha gustado mucho.
Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
Italia, un sueño hecho realidad y que de nuevo es sueño que espero volver a realizar. La elección del color, de las imágenes, el serpenteante Arno que forman tus palabras por el estrecho camino que lleva a la frase final, un inmenso mar de sueños que por unos momentos nos envuelve. Una narración viva.
Un abrazo!
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