lunes, 22 de octubre de 2007

CIEN FRASES DE CUENTACUENTOS





Por lo mucho que me ha dado....

Mi primera frase como Cuentacuentos declarado y el cuento que la acompañaba del Señor de las Historias.


Hace 32 frases en una página muy cercana:



68. La última imagen que quedó plasmada en su retina fue la de su asesino (Darka Treake)

06 de Marzo-2007 .


Eran las 7 de la mañana. Hacía frío y se acurrucó un poquito más entre las sábanas. Quedaba poco más de media hora para que su madre fuera a despertarla, aunque Elena hacía un rato que estaba despierta y no tenía sueño. Aún así prefería quedarse al calor de las mantas, esperando a que las risas de su madre dieran paso a un nuevo día.
Se puso a pensar en las cosas que haría ese día: después de las risas de su madre, un rápido desayuno mientras ésta arreglaba su cuarto, un último vistazo a la mochila del cole y corriendo a coger el autobús donde se encontraría con Paula, su mejor amiga de clase. Allí aprendería muchas cosas nuevas, y no le resultaría difícil, ya que era una chica muy despierta y lista.
Estaba en esos pensamientos cuando de repente escuchó un ruido. Al principio pensó que podría ser su madre, pero miró hacia la puerta y vio que su madre aún no se había despertado, la casa seguía a oscuras. Volvió a mirar el reloj: las 7:09. No, aún quedaba un rato. Se quedó extrañada, pensando en que podría ser el ruido, pero no le dio más importancia pues vivían en una casa antigua y los ruidos eran algo de lo más normal. Volvió a los pensamientos que ocupaban su mente antes de la interrupción cuando, de repente, volvió a escuchar ruidos. Esta vez escuchó atentamente y se dio cuenta de que esos no eran los ruidos que habitualmente sonaban en casa, no…Pensó que quizás todavía estaba soñando, por lo que decidió pellizcarse en el brazo para asegurarse pero, el dolor la convenció de que estaba bien despierta.
Se sentó en el borde de la cama escuchando atentamente de donde podía provenir el ruido, y cuando se percató de que procedía de debajo de la cama, un escalofrió recorrió su espalda. A sus 8 años hacía mucho que se había convencido de que debajo de la cama sólo estaba el suelo, con una pelota y una caja en la que guardaba algunos cuadernos donde solía escribir algún cuento o hacer algún dibujo, pero como niña que era no pudo dejar de preguntarse si aquel miedo que había sentido alguna vez podía ser al fin y al cabo algo muy real…
Se volvió a meter bajo las sábanas, tapándose hasta arriba, pensando que así esfumaría todos los miedos y el ruido desaparecería. Pero tras un rato así, en el que el ruido no cesó, intentó llamar a su madre, pero de su garganta no salió ni un solo sonido. Entonces recordó de que un día, tras haberse llevado el susto más grande de su vida, cuando su madre se desmayó estando sólo las dos en casa, ella no se dejó llevar por el llanto. Acordándose de todo lo que le había dicho su madre acerca de qué debía hacer en caso de encontrarse en una situación así, fue capaz de localizar a alguien que le ayudara. Recordó que cuando llegaron la ambulancia y la policía, uno de esos hombres con uniforme le dijo que nunca había conocido niña más valiente en su vida, cosa que más tarde confirmaría su madre.
Por eso, y tras inspirar profundamente se decidió a mirar debajo de la cama. Lo único que pudo ver fue la pelota y su caja. Pensó que se estaba volviendo loca pero, de repente, un pequeño halo de luz surgió de la caja. Sin pensárselo dos veces, se tiró debajo de la cama y abrió la caja. Y así fue como se vio inundada de luz y, cuando por fin su vista consiguió volver a distinguir algo, el suelo de debajo de su cama se había convertido en un mullido suelo de hierba mojada con flores frescas y de todos los colores. En el aire se olía una mezcla de flores con un rico aroma a pastel de manzana, su preferido. Y se oían risas, muchas risas. Esas risas con las que su madre la despertaba todas las mañanas y que tan feliz le hacían. Se levantó y siguió el sonido de las risas que acompañaban a una melodía que incitaba a sus pies a moverse al son de su ritmo. Se internó en un bosque, donde había un montón de animales que a ella tanto le gustaban hasta que llegó a un claro. Antes de entrar en el claro, un cartel anunciaba el lugar en el que se introducía:
El Cuentacuentos
¡No se lo podía creer! Siempre había oído leyendas acerca del lugar, pero pensó que eran sólo eso, leyendas. En mitad del claro, un grupo de niños se encontraba sentado al calor de un fuego riendo y bailando, al son de la música que tocaba un muchacho que se encontraba sentado encima de un tronco. Cuando la vieron aparecer, la música cesó pero, al instante, uno de ellos se acercó y le dio la bienvenida:
-Hola Elena, te estábamos esperando.
Y tras decir esto, la cogió de la mano y la llevó al lado del chico de la guitarra, la sentó y le dio un libro. Al instante, el resto de los niños se sentaron alrededor suyo y se quedaron mirándola. Al ver que no hacía nada, una de las niñas, que tendría más o menos la edad de Elena y que llevaba dos simpáticas coletas le dijo:
-Venga…es tu turno, te toca contar un cuento
Y señaló con la cabeza el libro que le habían dado. Elena dudó un instante, y al instante siguiente todos sus miedos desaparecieron. Y así, abrió el libro y se dispuso a leer aquellas mágicas páginas donde sólo vio escrito:


FRASE DE DARKA TREAKE: "La última imagen que quedó plasmada en su retina fue la de su asesino"


No le hacía falta nada más….


SdlH.





http://www.elcuentacuentos.com

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Ha aparecido una sonrisilla en mi al recordar este cuento y esta noche pienso mirar debajo de la cama, esperando encontrar algo parecido.
Un placer volver por aqui!
por 100 semanas más.
muchos besos chiquilla.
Jara

Pedro dijo...

¡Ais! ¡Que recuerdos! Yo también era un recuién llegado en aquella époc, llevaba muy pocas semanas, y este cuento me pareció encantador. Como tú por hacermelo recordar, me voy con una sonrisa de tu blog.


Un abrazo,


Pedro.

Popi dijo...

Hola!!Un homenaje muy bonito para este lugar que nos enseña cada día a compartir y a crecer convirtiéndonos en niños que sólo desean contar cuentos y que les sean contados, un lugar en el que compartir sueños es algo agradable, sincero y necesario para gente como nosotros.
Un abrazo luz de luna.

Klover dijo...

Hola!

Un bonito detalle ^^ ya decía yo el relato me sonaba ya de antes :)

Un besote!

Laura Luna dijo...

Un homenaje lleno de magia :) Seguro que al SdlH le ha encantado :)

¿Así que éste es tu primer cuento? Desde entonces has mejorado mucho. Tus textos están mejor ordenados y redactados, aunque conservan la sensibilidad con la que entraste en Cuentacuentos. Sigue así, Lunita^^

Y felices 100 frases :D

Mun

Anónimo dijo...

Ainssss... Nuestro querido SdlH ha inspirado muchos y muy bellos relatos y este es uno de ellos...

Perfecto!! Y muy bueno para ser el primero...

100 besines de todos los sabores y 100 abrazos de todos los colores.

tormenta dijo...

muy bonito homenaje, como no le va a gustar al SdlH?? pues claro :)
me ha gustado aunque creo que no me lo leí en su momento, gracias por regalarlo otra vez esta semana.
un besito guapa

El mundo de Yas (Andrés) dijo...

El primero siempre deja una huella de recuerdo... es como el comienzo de una etapa que no se sabe cuando acaba y que de ser buena dura bastante más de lo que podamos imaginar.
Así que quizás este es el primer cuento que escribiste dentro de ese mundo magico llamado cuentacuentos y lo has vuelto a mostrar sabiendo que no será el último... sino como muestra de que ya no hay parada o estación donde tus palabras vayan a bajarse.
Bonita dedicatoria....
Muchas burbujas...

Mundoyas.

Queralt dijo...

¡Oh! Qué potito... un cuento en toda regla. Yo creo que el primer trabajo publicado marca un poco, ¿no? Al menos a mi no se me olvida tampoco el primero que compartí con vosotros.
El Señor de las Historias, mencionado profusamente a lo largo de esta semana (le deben estar sonando los oídos mucho, jejejje)con mucho cariño, tiene también sus puntos, ¿eh?
Muchas gracias por compartirlo.

Cerezas revueltas en chocolate.

Queralt.

P.D. Habrás visto que te he dejado otro comentario creyendo que no habías publicado nada, y es que, no podía ver bien tu space y creía que era así. Me alegro de haberme equivocado.

Pugliesino dijo...

Y es que pasan 100 semanas pero no la emoción al leer las historias que a medida que el tiempo pasa esta aumenta. Inolvidable relato en el que la ternura sigue viviendo a la luz de la luna.
Un abrazo y Felices 100!!